Jericó es un oasis de paz y biodiversidad ubicado en lo más alto de la cordillera Oriental. Este municipio es el hogar del imponente Páramo de la Rusia, un ecosistema vital donde nacen múltiples fuentes hídricas y donde el frailejón domina el horizonte. Conocido por sus paisajes de neblina y aire puro, Jericó invita a los viajeros a desconectarse del mundo moderno para sumergirse en la serenidad de sus montañas.
Su casco urbano destaca por su sencillez y calidez, siendo un punto estratégico para el ecoturismo de alta montaña. Los visitantes pueden explorar la Laguna de Estrellas o recorrer senderos antiguos que revelan la riqueza de la fauna y flora andina. Jericó no es solo un destino; es un encuentro con la naturaleza virgen y la hospitalidad más auténtica del campo boyacense.